Daños por deshidratación

La deshidratación terminal es la deshidratación hasta el punto de provocar la muerte. Algunos estudiosos distinguen entre “deshidratación terminal” y “terminación por deshidratación”[1] Los tribunales de Estados Unidos[2] no suelen reconocer a los presos el derecho a morir por deshidratación voluntaria, ya que lo consideran un suicidio[2][3].

Durante la deshidratación terminal, pueden aparecer los síntomas habituales de la deshidratación, como dolor de cabeza y calambres en las piernas. A diferencia de muchos otros métodos de suicidio, no se puede llevar a cabo de forma impulsiva[4]. Sin embargo, se puede llegar a un “punto de no retorno” en el que, si se desea abortar la deshidratación terminal, la rehidratación no se puede llevar a cabo mediante una simple terapia de rehidratación oral, sino que requerirá asistencia médica, como la terapia intravenosa. Las personas que mueren por deshidratación terminal suelen caer en la inconsciencia antes de morir, y también pueden experimentar delirios y alteraciones del sodio sérico[5] La interrupción de la hidratación no produce sed verdadera, aunque a menudo se informa de una sensación de sequedad en la boca como “sed”. La evidencia de que la sed verdadera no se produce es amplia,[cita requerida] junto con la evidencia que demuestra que la sensación de malestar no se alivia con la administración de líquidos por vía intravenosa, sino con la humectación de la lengua y los labios y el cuidado adecuado de la boca. Los pacientes con edema tienden a tardar más en morir de deshidratación debido al exceso de líquido en sus cuerpos[6]. Se sabe que la deshidratación causa una sensación de “euforia leve”, siempre que no se utilice la vía intravenosa[7].

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Síntomas de deshidratación

Los cuidados de enfermería al paciente terminal suelen ser conflictivos cuando salen a relucir creencias, valores y actitudes personales contradictorias. Las enfermeras que desarrollan una comprensión del lado filosófico de su práctica pueden mejorar la experiencia enfermera.

Algunos profesionales sanitarios sostienen que la reducción de la ingesta de líquidos que suele acompañar al proceso de la muerte puede dar lugar a un estado de deshidratación potencialmente doloroso y angustioso. Otros sostienen que la carga física y psicológica de la reposición de líquidos no suele aportar ningún beneficio probado. Es necesario aceptar los retos a los que se enfrentan los buenos y competentes enfermeros del personal clínico para que los pacientes reciban los mejores niveles posibles de cuidados de enfermería.

El paciente con una enfermedad terminal puede encontrarse en varios entornos: en casa, en un hospicio o en una unidad quirúrgica o médica, por ejemplo. El manejo de cualquier paciente con una enfermedad terminal en el hospital de agudos puede tener un impacto en todo el personal involucrado.

El manejo enfermero de la deshidratación en este paciente puede desafiar a las enfermeras a cuestionar sus estándares profesionales y sus propias creencias. Es importante aclarar los términos de referencia que se utilizan. Los pacientes terminales a los que se refiere este artículo son aquellos que están muriendo como resultado de un proceso de enfermedad. Hay una diferencia entre “morir de deshidratación” y “deshidratación en pacientes moribundos”. Este artículo se refiere a esta última.

Etapas y síntomas de la deshidratación

La deshidratación terminal es la deshidratación hasta el punto de morir. Algunos estudiosos distinguen entre “deshidratación terminal” y “terminación por deshidratación”[1] Los tribunales de Estados Unidos[2] no suelen reconocer a los presos el derecho a morir por deshidratación voluntaria, ya que lo consideran un suicidio[2][3].

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Durante la deshidratación terminal, pueden aparecer los síntomas habituales de la deshidratación, como dolor de cabeza y calambres en las piernas. A diferencia de muchos otros métodos de suicidio, no se puede llevar a cabo de forma impulsiva[4]. Sin embargo, se puede llegar a un “punto de no retorno” en el que, si se desea abortar la deshidratación terminal, la rehidratación no se puede llevar a cabo mediante una simple terapia de rehidratación oral, sino que requerirá asistencia médica, como la terapia intravenosa. Las personas que mueren por deshidratación terminal suelen caer en la inconsciencia antes de morir, y también pueden experimentar delirios y alteraciones del sodio sérico[5] La interrupción de la hidratación no produce sed verdadera, aunque a menudo se informa de una sensación de sequedad en la boca como “sed”. La evidencia de que la sed verdadera no se produce es amplia,[cita requerida] junto con la evidencia que demuestra que la sensación de malestar no se alivia con la administración de líquidos por vía intravenosa, sino con la humectación de la lengua y los labios y el cuidado adecuado de la boca. Los pacientes con edema tienden a tardar más en morir de deshidratación debido al exceso de líquido en sus cuerpos[6]. Se sabe que la deshidratación causa una sensación de “euforia leve”, siempre que no se utilice la vía intravenosa[7].

¿Se puede acelerar el proceso de muerte?

Para el individuo sano medio en un escenario de supervivencia, los síntomas graves aparecen al segundo día y pueden llegar a ser mortales al tercero. Aparecen la sed, la fatiga, la aceleración del ritmo cardíaco, los espasmos musculares y la confusión.

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En el otro extremo, los pacientes en estado vegetativo persistente suelen sobrevivir unos 12 días sin líquidos. ¿Por qué tanto tiempo? Sin esfuerzo, variación de la temperatura, exposición al clima u otras enfermedades importantes a las que enfrentarse, su metabolismo y las pérdidas de líquidos son mínimos.

Los pacientes con demencia y deshidratación están entre estos extremos, y generalmente sucumben en menos de una semana. Si la deshidratación es esperada, el paciente puede ser tratado con humectantes orales para eliminar la sed, relajantes musculares para aliviar los calambres y ansiolíticos si es necesario. Pero, por lo general, en los ancianos con enfermedades crónicas, la deshidratación es bastante rápida y no dramática.

Los niveles de sodio aumentan, afectando al cerebro. El letargo y la confusión aparecen y progresan rápidamente hacia el estupor, un estado similar al sueño y de conciencia reducida. Si no se revierte con líquidos intravenosos o alimentación por sonda, el paciente se hunde más en el coma. Finalmente, el latido del corazón o el impulso respiratorio se detienen. La deshidratación es una forma de morir tan antigua como la humanidad y, con los beneficios de las medicinas modernas, debería ser completamente indolora y sin ansiedad.Gary Payinda MD es consultor de medicina de urgencias en Whangarei.

Por Ricardo Piñero

Hola mundo, soy Ricardo Piñero. En mi blog encontrarás diversas noticias de actualidad.