Madre e hijo tóxicos

Los procesos de divorcio y custodia suelen ser acontecimientos muy estresantes y conflictivos que pueden provocar comportamientos extremos por parte de los implicados. Algunos casos han dado lugar a situaciones vinculadas a lo que a menudo se llamaba “síndrome de la madre maliciosa”, pero que ahora se denomina “síndrome del padre malicioso”. Este síndrome fue teorizado por primera vez por el psicólogo Ira Turkat para describir un patrón de comportamiento anormal durante el divorcio.

Es importante señalar que el síndrome del padre malicioso o de la madre maliciosa no está reconocido actualmente como un trastorno mental por la profesión médica. Más bien, el síndrome describe un tipo de comportamiento que se cuestiona en algunos casos judiciales y ha llevado a sus defensores a pedir más estudios e investigaciones.

Cuando se produce este síndrome, un progenitor divorciado o que se está divorciando busca castigar al otro progenitor, llegando a veces a dañar o privar a sus hijos para hacer quedar mal al otro progenitor. Aunque se suele denominar síndrome de la madre maliciosa, tanto las madres como los padres pueden ser capaces de realizar este tipo de acciones.

Mala relación con los padres

Llega un momento en el que todos los padres luchan por saber cuál es la mejor manera de disciplinar a sus hijos. Tanto si se trata de un niño pequeño que grita como de un adolescente enfadado, puede ser difícil controlar el temperamento. Ningún padre quiere encontrarse en una situación así y lo cierto es que los gritos y la violencia física nunca ayudan.

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Por suerte, hay otras formas más eficaces y una de ellas es la disciplina positiva. Hemos consultado a Lucie Cluver, profesora de Trabajo Social con Niños y Familias de la Universidad de Oxford y madre de dos niños pequeños, para analizar cómo este enfoque puede ayudar a los padres a establecer relaciones positivas con sus hijos y enseñarles habilidades como la responsabilidad, la cooperación y la autodisciplina.

La evidencia es clara: los gritos y los golpes simplemente no funcionan y pueden hacer más daño que bien a largo plazo. Los gritos y los golpes repetidos pueden incluso afectar negativamente a toda la vida del niño. El “estrés tóxico” continuado que genera puede conducir a una serie de resultados negativos, como mayores probabilidades de abandono escolar, depresión, consumo de drogas, suicidio y enfermedades cardíacas.

Señales de una madre posesiva

Hay muchas maneras de hacer menos dolorosa la conversación con los niños sobre el divorcio o cualquier otro tema difícil. Tenemos más consejos para los padres en nuestra guía para hablar de temas difíciles.

Si a los padres les resulta difícil llegar a un acuerdo, la Asociación Nacional de Centros de Contacto con la Infancia puede ayudarles. Los centros de contacto ofrecen un entorno amistoso, seguro y neutral para que el progenitor no residente, y otros miembros de la familia, vean al niño sin que los padres tengan que reunirse.

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Antes de que puedan ver a un juez, a la familia se le asignará un funcionario del Servicio de Asesoramiento y Apoyo del Tribunal de Menores y Familia (Cafcass). El funcionario del Cafcass trabajará con la familia para evaluar cualquier riesgo para los niños y considerar si se puede tomar una decisión a través de la mediación.

Cada niño y cada situación son diferentes. Pero en todas las situaciones, el bienestar del niño debe ser lo primero. A la hora de decidir sobre el contacto y la residencia, los tribunales se centran en una serie de factores clave, como:

Madre tóxica

Estos padres pueden ser la Mamá Osa o el Papá Lobo, e incluso pueden ser el Papá de Acción, la Mamá de Acción o la Pareja de Batalla, aunque no es necesario. Suelen encontrarse en una Familia Nuclear, por lo que a menudo estarán formados por una pareja felizmente casada. Incluso pueden formar parte de una Familia Badass. Tampoco están en contra de usar el Tough Love cuando es necesario. También pueden ser padres de mente abierta.

Publicidad: Una de las razones por las que son más raros de lo que cabría esperar en la ficción es probablemente que, en muchos casos, los padres responsables y competentes pueden ser más difíciles de escribir. Si los padres se interesan, hay que explicar por qué no pueden (o no quieren) ayudar a resolver el conflicto de la historia, lo que puede dejar a los niños protagonistas con poco que hacer.

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Ciertamente, se esfuerza por hacer feliz a su hija: Consolándola con una canción cuando está asustada, intentando distraerla después de haber pillado a sus padres en una pelea, y asegurando a Octavia que no tiene planes de abandonarla cuando ella expresa sus preocupaciones al respecto. Eso sin contar sus tendencias de Papá Lobo hacia ella.

Por Ricardo Piñero

Hola mundo, soy Ricardo Piñero. En mi blog encontrarás diversas noticias de actualidad.