El tabaquismo pasivo

La información proporcionada se ha extraído de varias fuentes de referencia.    Se proporciona a modo de orientación.    El autor o la Red de Lactancia Materna no se responsabilizan del uso que se haga de la información.    Las decisiones clínicas siguen siendo responsabilidad de los profesionales de la medicina y la lactancia.    Los datos que se presentan aquí pretenden ofrecer una información inmediata, pero no pueden sustituir a las aportaciones de los profesionales.

No se aconseja fumar durante la lactancia.    Sin embargo, los beneficios de la lactancia y el tabaquismo siguen siendo mayores que los de la alimentación con leche artificial.    Se recomienda fumar sólo después de la lactancia y lejos del bebé para limitar la exposición de éste.

Qué es el humo de tercera mano

La lactancia materna proporciona importantes beneficios para la salud de las madres y los bebés. En el caso de los bebés, reduce el riesgo de diabetes, ciertos tipos de cáncer, infecciones respiratorias, diarrea y muchos otros problemas de salud. Para las madres, protege contra el cáncer de mama, ayuda a perder peso después del parto y fomenta un vínculo único entre madre e hijo que no puede duplicarse.

La lactancia es tan beneficiosa para la madre fumadora y su bebé como para la madre no fumadora y su bebé. Las investigaciones han demostrado que los bebés de las fumadoras corren un mayor riesgo de sufrir cólicos, infecciones respiratorias y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

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Pero los bebés amamantados tienen menos riesgo de padecer estas enfermedades en comparación con los alimentados artificialmente, incluso cuando sus madres siguen fumando. Y la lactancia materna ayuda a proteger a los bebés de los posibles riesgos del humo del tabaco. Amamantar y fumar puede ser menos perjudicial para el niño que dar el biberón y fumar.

Fumar menos cigarrillos significa menos humo en el aire, niveles más bajos de nicotina en la leche, mejor salud para todos y más tiempo con el bebé. Fuma lo más lejos posible de tu bebé Para evitar exponer a tu bebé al humo y a partículas lo suficientemente pequeñas como para inhalarlas, cualquier fumador de tu casa debería fumar fuera o, al menos, en otra habitación, lejos de tu bebé. Algunos profesionales de la salud sugieren que los miembros de la familia que fuman se laven siempre las manos después de fumar y antes de tocar al bebé. El fumador también puede llevar una chaqueta u otra prenda exterior mientras fuma para proteger la ropa de las partículas de humo. Esta prenda puede quitarse antes de cualquier contacto con el bebé para que éste esté expuesto a menos partículas de humo.

El alcohol en la lactancia

El tabaco contiene unos 600 ingredientes diferentes (por ejemplo, arsénico, monóxido de carbono, formaldehído, alquitrán, plomo y nicotina) que crean miles de sustancias químicas indeseables cuando se queman.24 Una vez fumado, estas sustancias químicas se desplazan por la casa y se adhieren a la piel y el pelo, a la ropa y a los muebles, de modo que el bebé las respira mucho después de terminar el cigarrillo. El tabaquismo pasivo perjudica la respiración, la función pulmonar y el desarrollo del cerebro y el corazón del bebé, y lo expone a un riesgo mucho mayor de sufrir infecciones respiratorias relacionadas con el síndrome de muerte súbita del lactante.25

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Aunque usted o su pareja fumen, la mayoría de las investigaciones y organizaciones sanitarias siguen sugiriendo que el bebé permanezca en su habitación por la noche al menos durante el primer medio año. Pero puede minimizar la exposición nocturna de su bebé al humo manteniendo su cama lejos de la suya, llevándolo a su cama sólo para alimentarlo y manteniéndose entre él y su pareja que fuma.

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Fumar dando lactancia materna del momento

El uso de tabaco o cigarrillos electrónicos durante la lactancia puede permitir que las sustancias químicas nocivas pasen de la madre al bebé a través de la leche materna o de la exposición al humo de segunda mano. Hay que animar a las madres que consumen tabaco o cigarrillos electrónicos a que dejen de hacerlo; no obstante, la lactancia materna proporciona numerosos beneficios para la salud y la leche materna sigue siendo el alimento recomendado para el lactante.

La nicotina y otras sustancias químicas nocivas se encuentran en los cigarrillos, los puros, el tabaco de pipa y el tabaco de mascar. Independientemente del método de alimentación (lactancia materna o leche de fórmula), el tabaquismo materno es un factor de riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), así como para las enfermedades de las vías respiratorias bajas (como la bronquitis y la neumonía), las infecciones de oído y el deterioro de la función pulmonar en lactantes y niños.

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Además de los riesgos del humo de segunda mano para todos los bebés expuestos, las sustancias químicas presentes en el tabaco, incluida la nicotina, pueden pasar de una madre lactante que consume tabaco a su bebé a través de la leche materna. El tabaquismo también disminuye la producción de leche materna, probablemente por el efecto de la nicotina, que reduce los niveles de prolactina en suero.

Por Ricardo Piñero

Hola mundo, soy Ricardo Piñero. En mi blog encontrarás diversas noticias de actualidad.